A 41 años del fallecimiento de Juan D. Perón, la historia como testigo de la inmortalidad de sus ideas

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Como todos aquellos líderes que viven en el alma de su pueblo a través de sus ideas, el 1º de julio de 1974 el General Juan Domingo Perón hizo su paso a la inmortalidad puesto que desde entonces forma parte de la matriz de pensamiento que en esta sociedad propugna la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. “Me enorgullece haber llegado a la más elevada magistratura por el consenso de voluntades que repudian la presión ajena: por el asentimiento de cuantos anhelan que la justicia prevalezca sobre el interés; por la decisión de los que sienten el patriotismo como sentimiento espontáneo que, desprovisto de segundas intenciones, fluye naturalmente del corazón”, expresó Perón al realizar el juramento a Presidencia el 4 de junio de 1946.
La historia fue testigo de la imposibilidad de pensar la ausencia de Perón tras su muerte, y en vano los editoriales de esos días publicados en La Nación y Clarín, como la columna de Mariano Grondona en La Opinión expresaron incertidumbre. El peronismo ha sabido reconstruirse para dar respuesta a nuevos contextos y esto hoy se ve reflejado en las fórmulas que el Frente para la Victoria lleva a las próximas elecciones. Desde el 2003 hemos vuelto a considerar el trabajo humano como motor del desarrollo y el bienestar general a partir de la capacitación de sectores marginados por las políticas neoliberales, el estímulo a la producción a través del crédito, la reapertura de las negociaciones colectivas y la recuperación del salario mínimo vital y móvil, la ampliación de las coberturas previsionales a sectores no reconocidos producto de la informalidad laboral, el reconocimiento de las amas de casa como sujetos trabajadores, la estatización de los aportes y la estipulación de aumentos por semestre a las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo. Éstas son muestras representativas de una etapa nacional y popular que retoma los valores de aquel peronismo que algunos titulares pretendían dar por muerto.
“He podido entrever primero y contemplar después que el más modesto obrero de nuestras fábricas y el más olvidado peón de nuestros campos, a pesar del aplastamiento en que le había sumido el abandono de muchos años, sabía erguirse firme y altivo al percibir que la patria no estaba ausente de sus angustias y se acercaba la hora de serle reparados los agravios que le habían inferido y las injusticias que le habían prodigado”, continuaba diciendo Perón en sus declaraciones. Expresiones que más tarde se obligaron a mantener en la clandestinidad durante 18 años de proscripción peronista, que perdieron significado para el período neoliberal de nuestro país, pero que recuperaron su interlocutor con Néstor Kirchner tal como expresó la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, “a los argentinos los asustaron durante demasiado tiempo, los argentinos necesitan dirigentes que los ayuden a no tener miedo, los argentinos necesitan dirigentes que los sigan llevando por el camino del trabajo”.