El 17 de Octubre, de Perón al Peronismo

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“Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo, yo no lo inventé a Perón.
Te lo digo de una vez así termino con esta patriada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte de tanto macaneo.
La verdad: yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón, la milagrosa.
Ellos nacieron como una reacción a tus malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Evita Perón ni a su doctrina. Nos trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado en un largo camino de miseria. Nacieron de vos, por vos y para vos”

Enrique Santos Discépolo

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El sol caía sobre la Plaza de Mayo cuando columnas de obreros comenzaron a llegar, venían de las fábricas y los talleres con su ropaje de fagina. Eran rostros atezados, con sus ropas con rastros de brea y aceite. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de Gerli y Avellaneda, y descendían de Lomas de Zamora. Iban hermanados el peón de campo de Cañuelas, el tornero, el fundidor, el mecánico de autómoviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio, era el “subsuelo de la patria sublevado”[i], describió Scalabrini Ortiz la espontaneidad con que los trabajadores llegaron el 17 de octubre de 1945 a la Plaza de Mayo a reclamar por la vuelta de Juan Domingo Perón, preso en la Isla Martín García. Desde entonces, el 17 de octubre es el punto de partida de un proceso que otorgó reconocimiento al sector social que hasta entonces había sido excluido y sentó las bases del “peronismo”.

El surgimiento de la clase trabajadora fue producto de la modernización productiva necesaria para la sustitución de importaciones en medio de un mundo atravesado por la Segunda Guerra Mundial, pero el surgimiento del peronismo implicó el origen de un movimiento ideológico que reconoció al sujeto trabajador como motor de la reactivación del país. El número de establecimientos industriales aumentó de 38 mil en 1935 a 86 mil en 1946, la fuerza laboral pasó de estar conformada por la inmigración extranjera a provenir del interior del país más de 1 millón de migrantes. Sin embargo, la legislación laboral y social era escasa, debiendo enfrentar a solas las familias obreras los problemas sociales de la rápida urbanización sin la intervención del Estado. Fueron las políticas que llevó a cabo Perón desde la Secretaría de Trabajo y como Vicepresidente de la Revolución del ´43 las que dieron origen al peronismo “como una reacción a tus malos gobiernos”- recordando a Santos Discépolo-. Políticas requeridas por el rol central de la industria en el proceso de desarrollo, utilizando para ello la transferencia de recursos de la actividad agrícola y posicionando al Estado como un actor que intervino en la redistribución de la riqueza para el desarrollo general de la sociedad, una economía pensada desde la política.

El 17 de octubre fue la interpelación del pueblo al rostro extranjero y europeo que ofrecía Buenos Aires, la presentación de una nueva realidad humana que provenía desde los interiores de nuestro país y que estaba siendo omitida e ignorada, una manifestación que contribuyó en la consolidación de nuestro pueblo y de la Nación. Expresiones que se mantuvieron en la clandestinidad durante los 18 años de proscripción peronista, que perdieron significado para el período neoliberal de nuestro país, pero que recuperaron su interlocutor con Néstor Kirchner a partir de las transformaciones del 2003 tal como expresó la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, “a los argentinos los asustaron durante demasiado tiempo, los argentinos necesitan dirigentes que los ayuden a no tener miedo, los argentinos necesitan dirigentes que los sigan llevando por el camino del trabajo”.

Desde el 2003 se ha gobernado considerando el trabajo humano como motor del desarrollo y el bienestar general a partir de la capacitación de sectores marginados por las políticas neoliberales, el estímulo a la producción a través del crédito, la reapertura de las negociaciones colectivas y la recuperación del salario mínimo vital y móvil, el reconocimiento de las amas de casa como sujetos trabajadores, la estatización de los aportes y la estipulación de aumentos automáticos por semestre a las jubilaciones, la ampliación de las coberturas previsionales a sectores no reconocidos producto de la informalidad laboral, y el otorgamiento de la asignación universal por embarazo e hijo. Éstas son muestras representativas de una etapa nacional y popular que retoma los valores de aquel peronismo pensado el 17 de octubre.
Hoy se nos presenta nuevamente un escenario donde los intereses del capitalismo salvaje procuran saquear las riquezas naturales y aquellas generadas por el trabajo humano, donde la mirada de los “buitres” observa con descrédito nuestro pueblo. Es sumamente necesario entonces revitalizar el 17 de octubre como la manifestación espontánea y unívoca de los intereses del pueblo tal como lo expresaba Juan Domingo Perón en su discurso de aquel día: “que sea esa unidad indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad sino que también sepa dignamente defenderla”. Hoy, una vez más, la Presidenta lidera el vínculo de esa unidad y defiende el desendeudamiento como la soberanía de los trabajadores.