«El medio país»

goliaEl 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner asumió la presidencia con el 22 por ciento de los votos luego de que Carlos Menem renunciara a su candidatura a la segunda vuelta. Eran años de desconfianza, nutrida por la ruptura del tejido social de una sociedad que no encontraba rumbo, a tal punto que el periodista Eduardo Galeano se refería a “los invisibles” para nombrar a los ciudadanos de los países endeudados, víctimas del terrorismo del mercado internacional. Hoy, tras 12 años de gobierno, el Peronismo – Frente para la Victoria queda a 2,8 puntos porcentuales debajo del electo presidente, Mauricio Macri. El próximo 10 de diciembre, Cristina Fernández de Kirchner entregará su mandato legítimamente para que comience una etapa de gobierno elegida por una parte del país. Parte que, en general, coincide con los sectores estructuralmente más favorecidos sea cual sea el modelo político y que hoy manifiestan que quieren “un cambio”. Los sectores populares entonces, deberán reivindicar la autonomía construida.

La pregunta entonces debe colocarse en el siguiente sentido: ¿quiénes han ganado y quiénes han perdido?. Cambiemos, como alianza electoral entre el PRO y un sector del radicalismo, ha ganado la presidencia en medio de un escenario cultural donde los medios de comunicación constituyen actores de poder que contribuyen a la construcción de modelos sociales que los definen como un “país normal” o del “obstruccionismo” de la calle, sólo con reflejar las editoriales de Clarín y La Nación de este lunes. Sin embargo, el pueblo como único soberano, conforma una ciudadanía diferente de las de años anteriores, puesto que ha atravesado un proceso en el que se han visto reivindicado sus derechos. La revalorización de la ciudadanía política ha permitido que los votos afirmativos sumaran casi 25 millones frente al 2,33 por ciento de votos en blanco y nulos que no quisieron tomar una posición. Atrás quedan las elecciones legislativas del 2001 en las que los votos que no tomaban partido superaban los 25 puntos. Esto indica que la política como herramienta de construcción de lo social ha tomado nuevamente significado.

¿Por qué la política tendrá sentido nuevamente?, y quizá la respuesta está en la capacidad que ha demostrado el Estado, y el poder que tiene como sujeto colectivo para dar respuesta a las demandas de la sociedad. Entonces es imposible dejar de pensar que lo que somos se define a partir de lo transcurrido, que somos una sociedad a la que se le garantiza por ley la Asignación Universal por Hijo, la educación pública hasta en su nivel universitario, la movilidad jubilatoria, el acuerdo por paritaria de las condiciones laborales, la fertilidad asistida, el respeto por los derechos humanos y la integridad sexual, y el acceso a la vivienda a través de préstamos que varían su tasa de acuerdo al nivel de ingresos; siendo esto una muestra de una posible enumeración de medidas. El Estado que hemos consolidado constituye entonces nuestro patrimonio como sociedad.
Hemos vivido un proceso de empoderamiento durante estos años que coloca en otro lugar a los sectores populares. Un sector que representa el 48,6 de los votos se ha expresado también en las urnas y pretende seguir avanzando con la defensa de sus derechos para fortalecer la autonomía que ha sido bastardeada históricamente en nuestra región, y así desarrollarse con justicia social. Esta ciudadanía, que se ha fortalecido, es entonces también la que va a dialogar que país queremos.

Legislador Dr. Rubén Darío Golía, Presidente de la Comisión de Presupuesto e Impuestos, Honorable Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires.