«Evita, una bandera». Así la recuerda el legislador Darío Golía

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El legislador provincial, Rubén Darío Golìa, recuerda a Eva Duarte: En los últimos días hemos asistido a innumerables hechos que vulneran los derechos humanos, precisamente en relación a los acontecimientos de la Franja de Gaza, y por nombrar uno como muestra los bombardeos israelíes sobre las escuelas que son utilizadas como refugios. En este contexto las personas que buscaron y consiguieron cambios profundos en las realidades cotidianas adquieren mayor significación puesto que su lucha continúa siendo una bandera. Evita es una bandera. Una bandera que la recuerda desde su paso a la inmortalidad el 26 de julio de 1952 y que alza la simbolización de lo que representa.
Evita fue aclamada por los más pobres a los que le otorgó su reconocimiento, Evita fue aplaudida por las mujeres en las que vio la capacidad de asumir una postura política, Evita estuvo en el pensamiento de la oligarquía que se encontró con la justicia social, Evita es parte del peronismo que también se construyó sobre su sensibilidad, Evita es admirada por los jóvenes que vieron en ella la importancia de la rebeldía, Evita es una forma de pensar la política en nuestra sociedad y en el mundo, Evita es una bandera.
Desde el 2003 hemos asistido a la recuperación del Estado tras el vaciamiento producto de las privatizaciones y la destrucción de los lazos sociales, lo que implica la construcción de una institución que vela por los derechos de la sociedad. Tal es así que en el día de ayer fue presentado un informe elaborado por Naciones Unidas que ubica a nuestro país dentro de la categoría de “muy alto índice de desarrollo humano”, como resultado del análisis de la esperanza de vida al nacer, la media de escolaridad y el ingreso bruto per cápita. Los países con descensos más pronunciados fueron la República Centroafricana, Libia y Siria debido a que los continuos conflictos dieron lugar a una reducción de los ingresos. Esto significa que las políticas sociales en la que se ha venido trabajando han mostrado cambios en la realidad de la gente, que hoy existe un Estado, una institución que debe seguir orientando la búsqueda de políticas que reviertan problemáticas que se presentan en los contextos en los que intervenimos. En ello, Evita continúa siendo una bandera para orientar esta búsqueda.

“Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los límites extremos de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por sí mismo, ni he combatido a nadie con maldad, sino por defender a mi pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres «grasitas» a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que Evita […] Yo, nací en el pueblo y sufrí en el pueblo. Tengo carne, alma y sangre del pueblo. No podía hacer otra cosa que entregarme a mi pueblo. Si muriese antes que Perón, quisiera que esta voluntad mía, la última y definitiva de mi vida, sea leída en acto público en la Plaza de Mayo, en la Plaza del 17 de Octubre, ante mis queridos descamisados”.
Por sus palabras pero fundamentalmente por sus actos, participación e involucramiento durante toda su carrera política. Por su compañerismo, por su lucha por los derechos laborales y sociales, simplemente por ser Eva Perón, invito a recordarla en este día, que sin embargo y a pesar de su muerte, se ha convertido en protagonista no sólo de los sectores populares sino de la historia argentina siendo una vez más nuestra bandera.