«Los trabajadores de la nación» por el Dr. Rubén Darío Golía

11173357_573790486057665_8694520958260178639_nEl Dr. Rubén Darío Golía, recuerda hoy a los trabajadores en su día. El trabajador, como sujeto de derecho resulta de una construcción histórica donde el peronismo ha participado acompañando sus luchas y promoviendo desde su origen una revolución de las estructuras productivas que lo colocaron como motor para el desarrollo. Resultan claros ejemplos de tal acompañamiento las políticas que llevó a cabo Juan Domingo Perón desde la Secretaría de Trabajo y que dieron origen al “peronismo” que se movilizó el 17 de octubre de 1945; y la reforma constitucional del ´49, antecedente del actual artículo 14º bis de nuestra Constitución Nacional, que constituye una bisagra desde la que se propone una matriz de desarrollo social desde principios de igualdad y equidad social que el liberalismo había obviado. Desde entonces, “la conciencia social de la clase trabajadora argentina ha despertado ante los ojos admirados del mundo, que la observa, o con simpatía o con temor”, tal como expresó Juan D. Perón.
Más tarde, en 1974, la sanción de la Ley de Contrato de Trabajo, N° 20.744, constituye una expresión de la conciencia social alcanzada por el pueblo a través de los derechos sociales y económicos. Tal es así que la misma fue redactada bajo una mirada humanista y protectora del trabajador considerando como principal objeto del trabajo la función productiva y creadora del hombre, principios indiscutibles para la conformación de una sociedad justa y equitativa, pero que poco tiempo después con el golpe cívico-militar de 1976 se vieron alterados promoviendo una concepción liberal que dio paso nuevamente a la concentración de riquezas.
Desde el 2003, hemos asistido a políticas que nuevamente colocan al trabajador como motor de crecimiento para el bienestar colectivo, considerando que sólo a partir del reconocimiento de sus derechos –y no mero conocimiento-, con la ejecución de políticas que permitan el efectivo cumplimiento, es posible contribuir para garantizar otros derechos como la educación, la salud, o el acceso a la vivienda. Hemos gobernado considerando el trabajo humano como motor del desarrollo y el bienestar general a partir de la capacitación de sectores marginados por las políticas neoliberales, el estímulo a la producción a través del crédito, la reapertura de las negociaciones colectivas y la recuperación del salario mínimo vital y móvil, el reconocimiento de las amas de casa como sujetos trabajadores, la estatización de los aportes y la estipulación de aumentos automáticos por semestre a las jubilaciones, la ampliación de las coberturas previsionales a sectores no reconocidos producto de la informalidad laboral, y el otorgamiento de la asignación universal por embarazo e hijo.
Hoy, podemos decir que cada conquista social ha sido resultado de la conciencia social alcanzada a partir de logros anteriores. Hoy somos conscientes de nuestros derechos y de lo que es necesario seguir trabajando para profundizarlos. Puesto que hemos dado batalla a lo largo de la historia para conseguir los instrumentos legales que tenemos, la tarea es no dejar de ser los protagonistas de nuestra Patria porque somos los “trabajadores” esta Nación.