Memoria peronista

“Hoy es necesario pensar de otra manera. Ya no se puede pensar con la pequeñez de los tiempos en que todos querían disfrutar y ninguno quería comprometer su destino ni su felicidad futura para asociarla a la de los demás “
(Juan D. Perón – 30 de julio de 1973)

El domingo 1º de marzo una multitud de gente caminó hasta la Plaza del Congreso para escuchar en vivo el discurso de apertura del periodo legislativo en el Congreso de la Nación. Todos quisimos sentir a nuestra Presidenta. Allí, todos nos emocionamos ante el Estado que hemos reconstruido. Aquella plaza fue la que salió a defender la continuidad de un modelo político nacional y popular. La consigna entonces, para quienes somos parte de este proyecto, es seguir profundizando lo que hemos logrado.

Hoy tenemos condiciones diferentes de aquellas que en 1955 proscribieron el peronismo abriendo un paréntesis de 18 años hasta que la fórmula Cámpora- Solano Lima triunfara para permitir el regreso de Juan D. Perón a la presidencia. Recién el 11 de marzo de 1973 el peronismo triunfó con el 49,5 por ciento de los votos y la renuncia del radicalismo de enfrentarse a un ballotage. La elección constituyó una muestra de fidelidad que permitió poner fin al exilio de Perón y su elección meses más tarde.

En estos años el peronismo ha encontrado su continuidad en los gobiernos de Néstor y Cristina, por lo que la memoria de los procesos que hemos transitado debe constituir una herramienta para pensar un futuro que profundice la construcción de ciudadanía sin procesos militares, sin gobiernos oligárquicos, sin proscripciones, con libertad de expresión y respeto por los derechos humanos. Hemos gestionado un modelo de Estado que se reconoce como responsable de las necesidades de la ciudadanía, aplicando en pos de ello políticas públicas tendientes a la universalización de los derechos. Por lo tanto, estamos frente a un momento de decisiones como lo es un año electoral para definir el futuro del país, y es que considero importante valorizar las instancias democráticas bajo las que podemos organizarnos y accionar políticamente a diferencia de aquellos años.