«Reflejo de lo que somos» por Rubén Darío Golía

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El legislador provincial, Dr. Rubén Darío Golia, reflexiona sobre la bandera. ¿Qué es una bandera? La construcción de una bandera no es otra cosa que la construcción de una nación como una comunidad imaginada en palabras de Benedict Anderson, para referirse a la consolidación de una sociedad que reconoce una historia y una cultura en común, y que en pos de ello traza una frontera de pertenencia. La construcción de la bandera simboliza entonces la identidad argentina, no como algo dado y acabado, sino como la resultante de un recorrido político, económico y social el cual supo tener un gran enemigo que pretendió la dominación del pueblo: el poder colonial.

En enero de 1812 Manuel Belgrano, un revolucionario formado con el ideario de la Revolución Francesa pero con identidad latinoamericana, partió hacia Rosario en defensa de los ataques españoles y con el fin de empezar a consolidar la independencia proclamada casi dos años antes. Sin embargo, por entonces la independencia no era una palabra bien vista por el Primer Triunvirato que no quería disgustar a su socio comercial, Gran Bretaña. Sin embargo, Belgrano, como criollo ciudadano de una nación incipiente, se sostuvo frente a sus ideales y propuso una bandera como símbolo de la pretendida independencia suplantando junto con las escarapelas las identificaciones rojas que se confundían con el colorado de los realistas, todo esto “para confirmar a los enemigos la firme resolución de mantener la independencia en América”. Recién el Congreso de Tucumán se encargó de desagraviar a Belgrano de aquel famoso reto del Triunvirato reivindicando su actuación patriótica y ratificando la bandera «celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo» como símbolo nacional. Desde entonces se refleja en ella lo que somos y condensa nuestra historia.

En momentos de campaña electoral, donde los modelos sobre los que nos posicionamos para pensarnos como sociedad se discuten pero sobre todo se construyen, debemos reconocer nuestra identidad puesto que si no miramos nuestro pueblo dejamos de pensarnos como una nación. Este quiebre del tejido social es el que hemos reconstituido tras la crisis del 2001 donde la competitividad y la lucha de unos contra otros eran los legados del capitalismo que se imponía sin tapujos ni reglas con las políticas neoliberales. Por lo que hoy como ayer, durante la jura de los soldados, “juramos vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la independencia y la libertad”, e izamos la bandera para defender lo nuestro, hoy con las armas de la producción y el saber, y con el fin de sostener el Estado que hemos sabido construir. Tras 195 años del fallecimiento de Manuel Belgrano un 20 de junio de 1820, continúa siendo uno de los pilares para seguir pensando nuestra independencia.